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Michoacán, estado natal del
muralista, donde vivió y trabajó desde 1950 hasta su muerte,
es el principal "generador" de las falsificaciones de la obra
zalceana, calculada en casi 3 mil piezas trabajadas en todas
las técnicas, advierten el coleccionista Andrés Blaisten y el
corredor de arte Manuel Acuña.
Los especialistas
coinciden en que los falsos Zalces se canalizan desde Morelia,
donde incluso se han encontrado talleres clandestinos y sitios
de exhibición.
Sin acusar al dueño de distribuir o
producir falsos, Acuña destaca como ejemplo el restaurante
"Emilianos" de Morelia; donde, señala, se exhiben aquéllos
entre obras originales. Un reportero de REFORMA visitó el
sitio, pero se le negó el acceso y la
información.
Acuña, quien mantuvo una constante
relación de trabajo con Zalce desde 1982, detalla que hace
seis años identificó la aparición "en volumen" de obras falsas
en Morelia, y que desde hace 15 años detectó algunos casos en
la Ciudad de México.
Dice que se percató del problema
al recibir piezas que no correspondían al estilo de Zalce, por
lo que se las llevaba físicamente o en fotografías y en ocasio
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Autentificación de obra
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Cuando Alfredo
Zalce certificaba una obra, algunas veces emitía un
sencillo documento en el que aparecían |
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una fotografía
de la pieza, la fecha en que se le presentó para ser
autentificada, la técnica, el tema, las dimensiones y,
al final, su firma. |
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 | nes se determinaba que no eran
auténticas.
Aunque, de acuerdo con información de
personas allegadas a la familia de Zalce, a últimas fechas al
artista se le complicaba autentificar obras, debido a su edad
y su delicado estado de salud.
Además, acota Acuña, el
cofundador del Taller de Gráfica Popular fue una persona
"desorganizada", pues no llevaba un seguimiento de qué obra
vendía y a quién.
Beatriz Zalce subraya que posee una
lista de presuntos falsificadores, pero declinó citar nombres,
pues aún está conjuntando pruebas para entablar acciones
legales.
Señala que por ahora tratan de "cerrar el
cerco a esta situación", pues hasta el momento no se ha
enjuiciado a nadie por la falsificación de Zalces en el País,
a falta de denuncias.
Actualmente, la obra de Zalce
alcanza cotizaciones que van desde los 4 mil pesos en
gráficas, hasta los 400 mil pesos en óleos, según la hija del
también escultor y grabador.
La crítica de arte Teresa
del Conde explica que el muralista ha tenido un mercado
"bastante bueno", tanto en México como en Estados Unidos, por
lo que no le parece extraño que se falsifique su
obra.
"No hay artista que se haya salvado de la
falsificación. Todo depende del mercado, de la cotización que
van teniendo sus obras", acota Blaisten.
El
coleccionista coincide con Del Conde en que se puede esperar
un incremento en los precios de la obra de Zalce, quien no
obstante su aceptación "no ha llegado a cotizaciones
altas".
Como freno a la falsificación, los
entrevistados señalan la "urgente" necesidad de concretar un
catálogo razonado y consultar a conocedores cuando se prevea
comprar una obra del michoacano.
La hija del cofundador
de la Liga de Artistas y Escritores Revolucionarios indica que
la Fundación Zalce está realizando dicho estudio, pero "hasta
ahora hemos trabajado en cámara lenta".
Del Conde
sugiere que el Museo de Arte Contemporáneo de Morelia, que
lleva el nombre del creador, publique por el momento una lista
con todo lo que circula en la actualidad.
Octavio
Vázquez, director del Instituto Michoacano de Cultura,
reconoce que hasta el momento no se ha emprendido ninguna
investigación sobre la falsificación de la obra de Zalce,
debido a la falta de denuncias concretas.
Agrega que
cuando reciban alguna solicitud de ayuda específica recurrirán
al área jurídica del instituto y del Gobierno del Estado, y
que ahora sólo se dedican a difundir el legado de
Zalce.
"Tendría que hablarse seriamente de un proyecto
y una estrategia que permitiera detectar la obra falsa, pero
ahora desconocemos este inicio".
Informa que el
instituto editará un libro sobre la obra y la trayectoria de
Zalce.
Aún no es Grave
Los
especialistas consultados reconocen que el problema de la
falsificación de obra de Zalce no es de la gravedad que
padecen pintores como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros o
el Dr. Atl.
Este freno a los falsificadores, considera
Bertha Taracena, historiadora de arte y autora de la
monografía Alfredo Zalce: un arte propio, se debe a que el
pintor ha tenido coleccionistas fijos. Especifica que lo
anterior ha propiciado que la venta de la obra de Zalce se
haya restringido a un grupo de personas, por lo que era
complicado que el mercadeo se diera fuera de este
círculo.
No hay un listado oficial de coleccionistas de
Zalce, pero entre éstos destaca el ya fallecido Miguel Olea
Enríquez, quien atesoró el mayor acervo, conformado por 250
piezas. También se pueden citar a Francisco Fuentes Hungles,
Fausto Rico Álvarez, Alba Flores de Medina, María Elena
Abraham, Mara López, Celina Ojeda, Samuel Houston y Olinda
Becerra.
Becerra ha colaborado de manera activa en la
recaudación de pruebas contra los falsificadores, y también
lleva un registro del que tiene conocimiento, aunque no a
detalle, la familia Zalce.
Tras la muerte del artista,
la autentificación de sus obras dependerá de la consulta a
conocedores, por lo que los expertos sugieren a las personas
interesadas en adquirir un Zalce recabar varias opiniones
antes de comprar.
La consulta de los especialistas
permitirá conocer detalles que darán las pautas indispensables
para detectar cuando una obra es falsa.
Acuña advierte,
por ejemplo, que no puede haber repujados pintados porque
Zalce nunca llevó a cabo tal método; o que en los últimos 20
años no usó óleo, por lo que no hay piezas de ese periodo en
dicha técnica.
Taracena descartó por su parte el empleo
de tecnología láser para la autentificación de piezas, debido
a que en país no existen los laboratorios
requeridos.
"La falsificación es un delito que debe
perseguirse, porque ya hay una cantidad de falsos que sólo
dañan la obra verdadera. Además, cuando sea posible actuar,
exigiré que se destruya la obra falsa", concluye Beatriz
Zalce.
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