
La obra que realiza en la provincia, lejos del estrépito de la capital, rodeado de la silenciosa admiración de los hombres sencillos, es de la mayor importancia. Si José Clemente Orozco magnificó a su querida Guadalajara con sus extraordinarios murales del Palacio de Gobierno, de la Cámara Local y del Hospicio Cabañas, Zalce ennoblece la cúpula del Congreso Local de Michoacán y los muros del Palacio del Gobierno, del Museo de Morelia y de diferentes edificios en Uruapan, Apatzingan, Caltzontzin y otros lugares. En ellos destaca los mejores valores del pueblo mexicano simpolizados en sus grandes guías; Hidalgo, Morelos, los hombres de la Reforma y de la Revolución.